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TOKIO 2020

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La algarabía contagió a muchos de los viajeros la noche del lunes en el aeropuerto José Joaquín de Olmedo en Guayaquil. “¡Tigra, Tigra!” coreaban un grupo no muy menudo de personas que avanzaban a la salida de la terminal portando pancartas. Adelante se divisaba a Lucía Yépez con un ramo de rosas y globos, obsequios con los que fue recibida mientras los flashes de las cámaras captaban el momento. 

Todo tenía un motivo, pues la luchadora de apenas 20 años trajo consigo la primera medalla de oro mundial para la historia de la lucha ecuatoriana, la que alcanzó la semana pasada en el Campeonato Mundial U23 en Serbia en la división 53 kg.

“Esta medalla se la dedico a mi familia, mi entrenador, mi amiga Becky Muñoz, ella sale conmigo a las 5 am a entrenar, nunca me dice no… También le agradezco a los que me ayudaron de la selección Jacqueline Mollocana y Esteban Morales, que estuvieron conmigo en la preparación”, fueron las primeras impresiones de Yépez, que siguió con una larga lista de personas y organismos que han hecho posible este logro: “El Comité Olímpico, el Ministerio del Deporte, que siempre estuvieron pendientes de mí, agradecida con todo el mundo”.

La deportista contó cómo vivió la competencia desde la colchoneta, la superioridad técnica que demostró con sus dos primeras rivales y la revancha personal en semifinales ante la ucraniana Mariia Vynnyk, quien hace dos años le arrebató la medalla de bronce en el Mundial juvenil en Estonia.

Ella no me va a volver a ganar, si quiere ganar tiene que luchar a mi ritmo”, se dijo. Al final el duro combate quedó 9-7 a favor de la ecuatoriana, lo que le dio el pase a la final, donde sorprendió a la rusa Ekaterina Verbina con una pegada que en un minuto le permitió celebrar el título mundial.

Desde Ecuador su madre María Guzmán lo vivió con mucha emoción, aunque prefirió no ver el combate por los nervios, recibió la inmediata llamada de su hija, quien entre lágrimas le contó de la histórica victoria.

“Le dije mija si estamos llorando es de felicidad, porque ella siempre me decía que quería tener una medalla mundial y sacarme adelante, y lo está cumpliendo”, cuenta doña María.

La medalla no le sorprende a su entrenador Jorge González, quien conoce a Lucía desde los 10 años, cuando la atleta se inició en los caminos de la lucha en su natal Quevedo. “Yo le regalé sus primeras botitas”, cuenta. Sin embargo, reconoce que sí esperaba que el combate final sea más extenso de lo que duró.

“Hay muy pocas luchadoras en el mundo que trabajen a la intensidad de Lucía, porque ella lucha como entrena…”, afirma. “Esto se lo ha ganado con trabajo y sacrificio, no todo ha sido gloria, también ha habido momentos amargos, recuerden aquella clasificación a los Juegos Olímpicos de la Juventud (Buenos Aires 2018) que no se le dio, eso también la ha comprometido mucho a trabajar cada día mejor”.

González ha logrado una química indiscutible con Yépez. “Él tiene que ver mucho, es como un padre para mí”, dice Lucía. “Yo tuve muchos entrenadores siempre soy muy agradecida pero el profe Jorge tiene 6 años conmigo, nos hemos acoplado, desde que vengo entrenando con él tengo resultados excelentes”. De su parte González recalca: “Para mí también es como si fuera mi hija”.

A su corta edad Lucía ya cuenta con una medalla de bronce mundial prejuvenil en 2017, diploma olímpico en Tokio 2020 y varias medallas nacionales, sudamericanas y panamericanas. 

En los Juegos Olímpicos este año sufrió una lesión que la obligó a retirarse de la competencia, y aunque no pudo ir al Mundial juvenil en agosto, la inmediata asistencia del equipo médico del Comité Olímpico Ecuatoriano desde Japón, le permitió una recuperación satisfactoria para participar en el Mundial U23.

Ahora la deportista se preparará en Colombia donde nos representará en los Juegos Panamericanos Junior Cali Valle 2021, su última competencia de la temporada. Para esta cita la atleta competirá en la categoría 50 kg, aunque su entrenador no descarta que para el próximo año ya se cambie definitivamente a la de 53 kg.

Lucía espera también una victoria en Cali, pero su gran desafío en tres años son los Juegos Olímpicos de París 2024. “Lo que le puedo decir al pueblo ecuatoriano es que sigan para delante, que me sigan apoyando, porque yo le voy a dar una alegría a Ecuador con una medalla olímpica”. 

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